Y asi aprendieron estoy hombres y mujeres que se puede mirar al otro, saber que es y que está y que es otro y así no chocas con él, ni pegarlo, ni pasarle por encima, ni tropezarlo.
Y supieron también que se puede mirar adentro del otro y ver lo que siente su corazón.
Porque no siempre el corazón se habla con las palabras que nacen los labios.
Muchas veces habla el corazón con la piel, con la mirada o con pasos se habla.
También aprendieron a mirar a quien mira mirándose, que son aquellos que se buscan a si mismos en las miradas de otros.
Y supieron mirar a los otros que los miran mirar.
Y todas las miradas aprendieron los primeros hombres y mujeres. Y la más importante que aprendieron es la mirada que se mira a si mismo y se sabe y se conoce, la mirada que se mira a si misma mirando y mirandose, que mira caminos y mira mañanas que no se han nacido todavia, caminos aun por andarse y madrugadas por parirse.
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