En la
esquina de mi barrio hay una tienda que vende unas pastillas para olvidar. Los
vecinos aseveran que su efecto prolifera pero yo no las quise ni probar.
Pastillitas
del olvido, tengan el recuerdo vivo de la noche que lo vi bailar. Se movía como
loco, inestable y caprichoso, y era ... triste como mi cudad, como mi ciudad..
Yo,
que te di todas mis noches a vos, sin lamentos ni reproches. Te di, en las
noches y los días, mis mejores melodías en las olas más tremendas de mi vida.
Yo te
espero todavía, yo creo que el olvido es una fantasía.
Y así,
destinada a padecerte sigo loca como siempre, inventando lo que sea para verte.
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