sábado, 19 de noviembre de 2011

En un rincón de mi memoria, sobran noches de tristeza, poca gloria, y soledad. 
Y en el hueco de los años más dorados caben tus ojos prestados y un adiós para olvidar.
Pastillitas del olvido, tengan el recuerdo vivo de la noche que lo vi bailar.
Se movía como loco, inestable y caprichoso, y era... triste como mi cudad, como mi ciudad.. 
Yo, que te di todas mis noches a vos, sin lamentos ni reproches.
Te di, en las noches y los días, mis mejores melodías en las olas más tremendas de mi vida.
Yo te espero todavía, yo creo que el olvido es una fantasía.
Y así, destinada a padecerte sigo loca como siempre, inventando lo que sea para verte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario